Me encantan las entregas de premios. Incluso cuando, como esta noche, la lluvia estropea la alfombra roja y las convierten en un caos entre tanto paraguas. Me gusta ver a las estrellas de Hollywood (y de lo que no es Hollywood) corriendo de un lado a otro para atender a fans y periodistas, como si fuesen los más simpáticos del mundo, lo sean o no.
Otro de los motivos por los que me apasiona ver este tipo de actos (duren lo que duren y sean a la hora que sean) es que reúnen algunas de las cosas que más me gustan: cine, series de televisión, cotilleos y George Clooney. Ya que no me lo traen los Reyes, habrá que conformarse con verlo por televisión y tirar de imaginación, ¿no?
En esta ocasión han sido los Globos de Oro los que me han quitado el sueño y me han arrancado alguna que otra sonrisa. Por primera vez, la noche estrella de la Asociación de la Prensa Extranjera, ha tenido un conductor y la elección de Ricky Gervais (The Office) no ha podido ser más acertada. Se agradece enormemente un poco de humor (inteligente o no) entre tanto discurso interminable, sobre todo cuando tus favoritos no resultan ganadores. Y, aunque sólo sea por esta vez, también la cobertura española ha sido bastante decente.
Por lo que respecta a los premios, Meryl Streep (Julie & Julia) se ha llevado el séptimo de su carrera (y ha perdido otro porque competía contra sí misma, que si no…) y Sandra Bullock (The Blind Side), eterna reina de la Comedia tonta, ha sido la mejor actriz dramática. En las interpretaciones masculinas, el Sherlock Holmes de Robert Downey Jr. le ha reportado el galardón como mejor actor cómico, mientras que Jeff Bridges (Crazy Heart) se ha impuesto a Morgan Freeman y George Clooney. Los mejores actores de reparto han sido Mo’nique (Precious) y Christopher Waltz (Inglorius Basterds).
Asimismo, Haneke (Das weisse Band) le ha ganado la mano a Almodóvar (Los abrazos rotos) y James Cameron (que ha engordado todos los kilos que ha perdido Peter Jackson) se marcha a casa con la etiqueta de “triunfador de la noche” al recoger los premios a Mejor Director y Mejor Película (Drama) por “Avatar”. La categoría de comedia, bastante menospreciada por parte de los organizadores, ha tenido a “The Hangover” (Resacón en Las Vegas, en la traducción española) como gran vencedora.
En el apartado televisivo, Mad Men y los actores de Dexter han sido los vencedores entre las series dramáticas; dentro de las comedias, la debutante “Glee” se ha llevado el premio gordo (en una categoría donde ninguna serie ha hecho doblete) y en las miniseries y TV Movies ha destacado “Grey Gardens”.
En definitiva, galardones muy repartidos que dejan las quinielas abiertas de cara a los Oscar, próxima parada en el mundo de las entregas de premios.
¿Y tú que opinas?