“Life Unexpected”, la nueva serie de la CW, no pinta nada mal. Sin embargo, antes de hablar de su episodio piloto, me gustaría hacer hincapié en el lujo que supone poder ver las series el mismo día de su estreno, sin tener que esperar durante meses a que alguna cadena española se decida a hacerse con los derechos y se inicie el desastroso proceso del doblaje, con el que nos veremos privados de muchos matices que resultan esenciales para la comprensión de la serie.
Internet pone al alcance de nuestra mano todo tipo de contenidos y nos permite configurar nuestro consumo televisivo según nuestras preferencias. Así, podemos aficionarnos a series que no sabemos si algún día se estrenarán en España, sin correr el riesgo de quedarnos a medias, como les ha ocurrido a todos aquellos que seguían Mujeres Desesperadas por La 2 ahora que la segunda cadena ha dejado de emitir ficciones extranjeras. Gracias a la web, los que no compartimos los gustos televisivos patrios podemos ver algo que vaya más allá de “Águila Roja” u “Hospital Central”, sin temor a que desaparezca de la parrilla de un día para otro (y si lo hace, es porque ha sido cancelada en origen).
Dicho esto, volvamos a “Life Unexpected”. Tras fracasar estrepitosamente con sus últimos estrenos, el canal de cable CW ha decidido dar una vuelta de tuerca y apostar por una ficción de corte familiar en la línea de las series bandera de la antigua WB (Everwood, Gilmore Girls). El argumento es aparentemente sencillo. Lux (Britt Robertson) tiene 15 años y ha pasado toda su vida pasando de una familia de acogida a otra. Desencantada, trata de cambiar su situación por medio de la emancipación, pero para ello necesita encontrar a sus padres biológicos y conseguir que renuncien definitivamente a ella. Así, acabará conociendo a Nate “Baze” Bazile (Kristoffer Polaha), un treintañero que vive todavía como un adolescente, y Cate Cassidy (Shiri Appleby), una locutora de radio local con graves problemas para comprometerse. Sin embargo, los planes de Lux se verán truncados cuando el juez decida otorgar su custodia a Baze y Cate, que tendrán que olvidar el pasado y esforzarse para proporcionar a la adolescente la familia que necesita.
Anunciada a bombo y platillo con el slogan “Juno meets Gilmore Girls”, la serie es una oda a las segundas oportunidades, aunque corre el riesgo de pecar de exceso de ambición; lo visto hasta ahora promete, pero todavía le queda bastante camino por recorrer para poder equipararse a “Juno”. Por otro lado, la comparación con la serie de Lauren Graham y Alexis Bledel (de WB) parecía inevitable, pese a que las similitudes entre ambas son meramente conceptuales (madres adolescentes).
El episodio piloto, de poco más de cuarenta minutos de duración, se centra en el esbozo de los personajes centrales y las relaciones entre ellos. Así, Lux es presentada como una adolescente con las ideas claras y segura de sí misma, aunque probablemente su aspecto no coincida con el de una niña “abandonada”. Con todo, Britt Robertson supone toda una sorpresa a nivel interpretativo.
Por lo que respecta al personaje de Nate, no es difícil encontrar su inspiración; tanto él como sus dos compañeros de piso responden al patrón de “hombre atrapado en una adolescencia eterna” que tan bien ha sabido perfilar Judd Apatow (Knocked Up) en sus películas; mientras que en el de Cate podemos encontrar un amalgama de características ya vistas en otros personajes (es madre adolescente, como Lorelai en Gilmore Girls; no le gusta mostrar los dedos de los pies, como Liz Lemon en 30 Rock; odia la palabra “moist”, como Lily en How I Met Your Mother; muestra rechazo al compromiso, como Robin en How I Met Your Mother…), lo que puede suponer un hándicap a la hora de desarrollar una identidad propia.
No obstante, en su conjunto, la serie funciona, los diálogos están bien trabajados y hay un buen uso de los silencios (es más importante lo que se calla que lo que se dice), aunque habrá que dejar que pasen unos cuantos capítulos más antes de emitir un veredicto definitivo.
Lo mejor: El silencio de Cate, antes de contestar que no, cuando Lux le pregunta si alguna vez consideró quedarse con ella.
Lo peor: La sonrisita que tiene Shiri Appleby durante la escena de las escaleras del juzgado; no se corresponde con el devenir de la acción y resta credibilidad a lo que se cuenta.
¿Y tú que opinas?