O Kathryn Bigelow o James Cameron, casados entre 1989 y 1991, se llevará el premio a casa. Así que no se asusten; ni los americanos han perdido por completo el buen gusto ni la ¿serie? de Telecinco ha dado el salto al cine sin que nos hayamos enterado (inciso: ¿de verdad alguien cree que, de ser así, no lo habrían anunciado a bombo y platillo en cada uno de los espacios de su parrilla?).
La motivación de este artículo es bien distinta. Acaba de terminar la gala de los Goya y, después de casi un mes sin escribir, vuelve a tocar hablar de lo que más me gusta: cine y premios. Sin embargo, no hablaré de cine español, ni de la ceremonia presentada por Buenafuente; necesito que algo me interese de verdad para dedicarle casi 500 palabras y mi entusiasmo por la cinematografía patria todavía no ha llegado a ese nivel.
Por eso, voy a hablar de un Oscar, del que el 8 de marzo se llevará a casa el Mejor Director de 2010 (siempre según los académicos estadounidenses) y, más concretamente, de los nombres que suenan en el 99% de las apuestas (porque no hay que olvidar a las familias y los amigos de los otros tres candidatos): ¿Bigelow o Cameron?
Si prestamos atención a los premios que se han ido entregando hasta ahora, la directora de “The Hurt Locker” se sitúa como la gran favorita para llevarse el galardón y convertirse en la primera mujer que lo logra. Y es que Bigelow se ha hecho con el Critics Choice Award, con el PGA (en este caso por su faceta como productora) y, lo que es más importante, con el DGA (dato: desde 1948 solo seis de los ganadores del DGA se quedaron sin el Oscar), mientras que Cameron se ha tenido que conformar con el Golden Globe (y ninguno de los que le concedieron ese premio tiene derecho a voto en los Oscar).
Ahora bien, tampoco está todo perdido para el director de “Avatar”. No hay que olvidar la afición que tiene la Academia a premiar las grandes innovaciones tecnológicas y recompensar los grandes taquillajes, dos apartados en los que la película de Cameron es líder indiscutible tras haber revolucionado el mundo de los efectos especiales y haberse convertido en la película más taquillera de la historia.
¿Bigelow o Cameron? Ésa es la cuestión. Yo voy a mojarme y apostaré por la primera, porque se ha llevado todos los premios importantes hasta la fecha, porque el guión de Avatar no está entre los nominados, porque me gusta que David siga ganando a Goliat y, sobre todo, porque tengo la esperanza de que, tras la llegada de Obama a la presidencia, la guerra de Irak haya dejado de ser un tema tabú en yankilandia.
¿Y tú que opinas?